Hace tiempo que descubrí, gracias a Andrés Milleiro, una fantástica voz que con el nombre de Russian Red ha desarrollado su carrera musical en el panorama indie español desde hace ya unos años. Aunque ahora actúa con un par de músicos en sus inicios simplemente era Lourdes Hernández acompañada de su guitarra la que deleitaba a quienes le escucharan con una de las voces más delicadas, cálidas y personales que he podido escuchar en mucho tiempo.
Comenzó a hacerse popular antes incluso de tener un disco o un triste EP en el mercado y solo desde Abril de 2008 tiene su primer álbum a la venta editado por Eureka: I Love Your Glasses. Antes de eso, el año pasado, formó parte de la banda sonora de la película El rey de la montaña. Yo esperé a comprar el disco a que estuviera en el iTunes Store.
Lo siento mucho pero no compro un CD desde hace ya tanto tiempo que no los echo de menos y prefiero comprar la música que me gusta directamente en formato digital. También hay razones ecológicas al respecto y de hecho en mi casa apenas recibo facturas porque las tengo todas para ser consultadas en formato digital únicamente. Pero volvamos a lo que importa, la maravillosa voz de Russian Red y su sonido auténtico y sin artificios.
Con el tiempo fui escuchando las canciones del disco y todo lo que aparecía en Youtube o en su Myspace, además de no perderme la ocasión de disfrutar de su aparición en los Conciertos de Radio3 (por cierto, que esa fue la oportunidad de encontrarme a Arturo J. Paniagua presentado el sarao y casi se me indigesta el Cola Cao).

Hace un par de semanas me enteré por Last.fm que el Servicio de Actividades Culturales de la Universidad de Salamanca incluía en su programa una actuación de Russian Red «de gratis». ¡Oh dioses del Olimpo! Era una magnifica oportunidad para disfrutar del directo de Russian Red que por lo que había podido comprobar era mucho (y cuando digo «mucho» es «increiblemente mucho más») mejor que lo que suena en el propio álbum editado, por muy bueno que pueda parecer.
Así que el sábado 17 de Octubre de 2008 asistí al Auditorio de Fonseca un poco mosca porque Russian Red es ya popular en ciertos ámbitos. Supuse que llegar con media hora de tiempo (el sarao comenzaba a las 21:00) sería más que suficiente para asegurarse un sitio pero ¡oh sorpresa! (que para mí no fue tanta sorpresa) aquello ya estaba a reventar. Decenas y decenas de personas apretujadas frente a la puerta del edificio esperando cual bestias salvajes que se abrieran las puertas para entrar y reclamar su territorio. Nadie quería perderse la oportunidad de disfrutar de Russian Red.
Y aunque como podéis comprobar por la imagen que ilustra esta entrada, llevaba mi cámara digital conmigo, me fue imposible hacer buenas fotos, ni tampoco muchas. No se trata de ningún problema técnico o de la iluminación. Simplemente estaba tan concentrado disfrutando del momento que para empezar no me acordé de que podía sacar alguna que otra foto y como estaba tan embobado escuchando ni siquiera ponía mucha atención a la cámara. La opción más radical hubiera sido emular a alguno que directamente se acercó casi a olerle los zapatos a Lourdes y hasta le tuvieron que llamar la atención por lo cerca que estaba inmortalizando el momento musical.
Se hizo corto (pero claro, todo lo bueno dura poco, o al menos es la sensación que uno tiene), a pesar de que interpretó todo su repertorio incluido en el álbum y alguna canción más habitual en sus actuaciones. Para mi sorpresa en el segundo bis se sacó de la manga una canción nueva que sus acompañantes tuvieron problemas para recordar en principio (con la consecuente anécdota graciosa que supone).
Lo mejor en mi opinión fue la versión de I´m sorry (canción que todos recordaréis interpretada por Brenda Lee) con la que nos deleitó al final. Si ya en su disco tiene una versión de Girls Just Want To Have Fun de Cyndi Lauper y es capaz de interpretarla con su personalidad haciendo que nos olvidemos de la original, con esta prácticamente me hizo vibrar como hacía mucho que no me provocaba ninguna canción.
El estilo de Russian Red está a medio camino entre el pop indie y el folk americano. No es que necesite de ningún tipo de acompañamiento, porque su voz y su guitarra son ya suficientes para que al escucharle entres en estado de trance durante un buen rato. Sin embargo la ayuda de un par de instrumentos adicionales en el directo hacen que cada canción tenga un sonido original y diferente mucho más marcado y le ayuda mucho a marcar aún más su propia personalidad.
De las canciones que hasta la fecha he escuchado, la mayoría me parecen sobre todo refrescantes. Suena a nuevo a pesar de evocar sonidos ya conocidos y un estilo que ha sufrido una explotación hasta el inifinito (pero bueno ¿qué género no ha pasado ya ese límite en el que únicamente unos pocos aportan algo nuevo?). Diré que mis favoritas son Fantasia (que no está incluida en el álbum) y The Don´t Believe, el primer single de I Love Your Glasses.


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