Algunos no notan ni la crisis inmobiliaria ni las bajadas de la bolsa

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¡Terror! Puede que este año tengamos que olvidarnos de renovar el móvil o cambiar de coche. La hipoteca ha subido un pico y ya nos es jodido «llegar a fin de mes» porque hay mucho mileurista. En lugar de salir de marcha todos los fines de semana, habrá que hacer un esfuerzo y salir menos.

A pesar de todo si enfermamos tendremos atención sanitaria gratuita en cualquier hospital público. Si necesitamos agua para regar una planta de marihuana de nuestro balcón podemos abrir un grifo y ¡oh sorpresa! conseguir agua potable de inmediato a un precio asequible. Si nos duele la cabeza podremos ir a la farmacia más cercana a comprar Aspirina o cualquier sucedáneo barato.

Y es que aunque al ciudadano medio le afecta la crisis económica, existen millones de personas para los que la expresión «falta de liquidez» carece de sentido. Creo que ya estaréis comprendiendo por donde voy: existen millones de seres humanos que no tienen acceso a agua potable, que no pueden recibir educación, que no pueden ir a la tienda de la esquina a comprarse los últimos Levi 501, que viven pendientes de conseguir comida suficiente para sobrevivir un día más.

Podría estar hablando únicamente del tercer mundo, del gran continente africano que sufre las consecuencias de nuestro desarrollo desequilibrado que vivimos en Occidente. Sin embargo, no es necesario mostrar la imagen del típico niño sudanés con desnutrición para encontrar un ejemplo de pobreza que pueda hacernos pensar aunque sea un momento sobre las razones por las que algo así pueda ser tolerable hoy en día.

Es cierto que en el llamado tercer mundo hay una pobreza endémica de la que ni nos enteramos a no ser que ocurra el enésimo conflicto armado en la zona debido a cualquier lucha por el control de recursos naturales generadores de riqueza (para unos pocos). No podemos afirmar que vivimos en el primer mundo cuando en todas las ciudades de nuestro país y continente existen numerosos grupos de marginados sociales, apartados del sistema por carecer de dinero y no estar dentro del engranaje productivo que nos aplasta la conciencia social desde niños. 

Es verdad que en este caso todavía hay quienes pueden acceder a cierto nivel de asistencia, pero siguen siendo una mínima parte de estos ciudadanos (que no son cifras en una hoja de Excel).

Muchos dicen que la culpa de que esto suceda es de los gobiernos «que no dan dinero para solucionar la pobreza en el mundo». ¿Cuántas veces a la semana podemos llegar a escuchar esto en los medios de comunicación? Siempre hablamos del Gobierno o de del Estado como entes abstractos ajenos a nosotros, lejanos y que no tienen ninguna conexión con las personas. 

No hace falta ser ingeniero de la NASA para saber que al Gobierno lo elegimos nosotros para que nos gobierne y debemos exigir a nuestros representantes políticos que tomen medidas sobre todo aquello que nos preocupa. Dejémonos de tonterías, nosotros les ponemos en su cargo votando, nosotros podemos hacer que la postura de nuestro país respecto a la pobreza en el tercer mundo y en nuestro propio barrio cambie radicalmente,

Por otra parte, los recursos no se mueven por si solos. Es necesario que cada individuo tome posiciones y sea consciente de la situación de otros seres humanos que no pueden tener ninguna clase de expectativa vital por carecer de medios materiales a su alcance.

La Declaración universal de los derechos humanos, firmada por todos los países de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de Diciembre de 1948, dice en su artículo 1:

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Y de esto precisamente se trata: no es que tengamos ninguna obligación de hacer lo posible para que otras personas puedan tener una vida digna, sino que
por nuestra misma naturaleza deberíamos ser capaces de intentar eliminar el sufrimiento de nuestros iguales, aportando lo que cada uno pueda.

Otros artículos que he encontrado especialmente interesantes dentro de este Blog Action Day 2008 los he visto en el blog de Marilink y en el de JRMora.

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4 comentarios

Buen post, Ramón. Estoy contigo y con todos los que dicen que los responsables las cosas que ocurren en somos tod@s. Todos votamos o no, todos apoyamos o no a los que están en apuros en este primer mundo o en el tercero, todos consumimos de forma desmesurada y arrogante o no. Cada uno de nosotros en su casa, en su barrio, en su pueblo, puede hacer mucho. Por los más cercanos primero, pero tb por los que están más lejos. Solo hay que ser responsable y usar un poco el sentido común...

De eso se trataba, de dar un enfoque a esto más personal y menos generalista y frío. Estamos hartos de ver por todas partes como se habla mucho de los problemas de este mundo pero la mayoría de la gente lo único que hace es quejarse y decir que no podemos hacer nada para cambiar las cosas.

Y es cierto que una sola persona no puede cambiar nada, pero puede marcar el camino para que los demás le sigan y se logre un movimiento social fuerte respecto a cualquier tema que nos preocupe. El problema es que en realidad muchos de los temas que asolan el planeta nos tocan muy lejos y esperamos que se resuelvan solos o por la intervención de otros «que pueden hacer algo». Y así es como se cultiva la indolencia generalizada que tenemos instaurada en la sociedad.

El hombre, como mono que es, evoluciona en buena parte por imitación.

Claro, que se necesitan las suficientes personas que sirvan de modelo a imitar para que "el rebaño" identifiquemos bien las posibilidades de la nueva ruta.

Es posible que ocurra, pero estamos creyendo justo lo contrario. Estamos asustados, demasiado acobardados, agarrándonos a nuestros cuatro duros, retirando fondos, compartiendo menos que nunca; y la crisis así, tal como nos la estamos creyendo y la estamos creando, llegará. Y esto es especialmente dramático para los que menos tienen y más necesitan de las demás clases sociales.

Besitos.

Básicamente el problema es que los que tenemos capacidad para cambiar las cosas no entendemos que tenemos la responsabilidad de intentar cambiarlas.

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Esta página contiene una sola entrada realizada por Ramón Rey y publicada el 15 de Octubre 2008 8:39 PM.

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