Una foto de portada en el diario 20minutos del pasado 9 de Septiembre, que mostraba a un par de naturistas en pelota picada, sirvió hace unos días para generar una recurrente polémica. Por un lado Kialaya atacaba la propia foto calificándola básicamente de pornográfica y ofensiva. Pero además de esto la clave de la discusión era la conveniencia o no de ilustrar una noticia con fotos de personas desnudas.
Respecto a la consideración o no de la foto de un desnudo como ofensivo, peligroso o pornográfico, comprendo que haya quien lo considere así. Personalmente una foto neutra de un ser humano desnudo no me parece provocativa ni morbosa, ni mucho menos contiene una carga de sexo explícito (necesario para poder llamarlo pornografía).
Es decir, por ver esa foto de dos tipos en pelotas no me voy a acercar a por el períodico gratuito que la muestra para abrirlo ansioso por ver si hay más. Comprendo que existe un gran número de personas que sí sentirán morbo nada más divisar los «atributillos» masculinos de los protagonistas de la portada. No es mi caso.
Otra manera de juzgar esa foto de portada es considerar si es aceptabe ilustrar cualquier noticia con una imagen como esa. Desde ese punto de vista la foto es superacertada. La noticia de portada a la que pretende ayudar a transmitir el mensaje es una relacionada con un grupo de naturistas que tienen ciertos hábitos específicos que les ayudan en su estado de salud (no me meteré a discutir la forma de vida de esta gente, porque no es el asunto aquí).
El verdadero meollo está relacionado con el enfoque de un diario como 20minutos a la hora de redactar noticias y confeccionar portadas. El día 9 de Septiembre la portada del diario debía haber tenido alguna referencia al cierre el día anterior de más de siete horas y media de la bolsa de Londres por un fallo del sistema informático, la tramitación de la nueva ley del aborto o del suicidio asistido.
En lugar de esos temas realmente importantes (entre muchos otros) que podían haber colocado en portada, se centraron en un estudio sobre la calidad del aire y en un grupo de gente que come carne cruda. La ingenua de Kialaya piensa que este tipo de prensa gratuita debe considerarse al mismo nivel que la prensa seria de pago. Y no podría estar más equivocada.
La prensa gratuita vive de anunciantes y cuanto mayor sea su distribución, más dinero ingresan. Para conseguir más distribución deben poner portadas que destaquen sobre las demás, con las mayores barbaridades (del estilo «mañana se acaba el mundo») para que los lectores no elijan otro períodico a la hora de envolver sus bocadillos.
Si la prensa que consideramos «seria» ya cojea hacia un lado u otro según sus inclinaciones políticas o económicas, imaginad esto combinado con la necesidad de atraer lectores como sea para sobrevivir. Esto deja claro que los diarios gratuitos son unos simples folletines repletos de noticias sensacionalistas y enfocados a un público objetivo que no exige demasiado en el resultado final en cuanto a calidad.


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