Durante la primera mitad de 2008 he estado realmente implicado en Referenta, un proyecto que me ilusionó desde sus inicios por sus objetivos claros de «hacer las cosas bien» y de crear un medio online tecnológico con contenidos de calidad. El equipo fundador de Referenta éramos un pequeño grupo de bloggers de fortuna que estábamos inmersos en la creación de otro engendro.
En cierto momento
Jero contactó con nosotros para ofrecernos la oportunidad de participar en la creación de un
medio online de tecnología cuyos ingresos principales vendrían de partners tecnológicos que aportarían productos y dinero a cambio de ver asociada su imagen a un proyecto de prestigio. Nos reunimos en Barcelona durante un fin de semana para crear sinergias y desarrollar el proyecto aportando ideas entre todos y poco tiempo después iniciamos la andadura bastante accidentada, todo sea dicho.
Lo de accidentada lo digo porque empezaron a ocurrir cosas sin previo aviso que nos pillaron por sorpresa a los editores. Para empezar, estuvimos diseñando una campaña de marketing viral que al final no se llegó a realizar. De repente teníamos que abrir Referenta al público sin estar listos, sin tener un ritmo de publicación estable y sin tener planificados los objetivos respecto a contenidos.
Durante las primeras semanas se hizo un esfuerzo titánico entre todos los editores por lograr un ritmo de publicación alto (nuestros objetivos eran 6 artículos por día, uno por cada sección). Evidentemente, fue imposible lograrlo para el primer mes y enseguida fue necesario pensar en la incorporación de más gente que pudiera aportar contenidos. A pesar de eso creo que logramos publicar bastantes artículos de calidad y análisis de productos que nadie más ha hecho.
Aquí está claro que pecamos de optimistas desde el equipo de editores y redactores, pero también se empezaba a ver que las previsiones hechas desde arriba eran imposibles de cumplir con los recursos de los que disponíamos. No recibíamos productos para analizar y tampoco se incorporaba gente al proyecto que pudiera aportar una dedicación seria.
Cuando estábamos a punto de publicar la segunda versión de Referenta, con la plataforma de publicación mejorada y con unos objetivos de publicación más ambiciosos, todo se detuvo sin más. Pasaban los días y la versión beta de Referenta no vió la luz y lo que es peor, Jero no estaba y nadie nos decía que demonios había pasado con la versión nueva de Referenta.
Para rematarlo todo, los pagos empezaron a no hacerse efectivos. El primer mes que sucedió esto, Jero todavía se comunicó con nosotros para solucionar el asunto y que recibiéramos los ingresos pero pasó el tiempo y nadie se puso en contacto con nosotros para liquidar las deudas de Referenta hacia los editores, redactores, desarrollador y diseñador web.
Personalmente estaba desganado. Por un lado, los jefes no nos decían nada por el bajo nivel de publicación existente y además se nos debía dinero. No era el mejor panorama para continuar pero para la mayoría Referenta no era un proyecto que nos fuera a dar de comer y supongo que todos pensábamos que se podía pasar unos meses difíciles si se lograban mínimamente los objetivos del proyecto a finales de 2008.
A comienzos de Julio la situación de Referenta era insostenible. Únicamente
Nacho y yo publicábamos de forma regular (con suerte un par de artículos por día), la versión nueva de Referenta no aparecía,
los pagos no se realizaban y ningún responsable daba señales de vida.
Con esa perspectiva, envié un correo bastante crudo en el que básicamente llamaba la atención sobre el total abandono que estaba sufriendo el proyecto por parte de todos. Necesitaba saber que demonios pasaba para continuar o no asociado al proyecto. Básicamente decidí dejar de publicar nada hasta no recibir alguna explicación. Fue únicamente entonces cuando Javier Bergaglio se puso en contacto con nosotros para «explicarnos» la situación.
En su explicación, Javier Bergaglio se dedicó a echar mierda encima de Jero, de
Dani y a eximirse de responsabilidades, presentándose como una especie de gestor interino temporal encargado de analizar la viabilidad del proyecto.
Un proyecto que, según sus palabras, era ruinoso y únicamente había generado gastos.
Empieza el circo: se nos quitan los permisos de edición a todos y poco tiempo después un par de usuarios (uno de ellos el propio Javier Bergaglio) empiezan a publicar notas de prensa y artículos de otros blogs copypasteados y otra clase de artículos ridículos en Referenta. Ante esto, los usuarios fieles empezaron a quejarse por el cambio tan radical a peor en los comentarios.
La respuesta ante esto desde Referenta fue la eliminación de los artículos «polémicos» y el borrado sistemático de cualquier comentario negativo respecto a estos nuevos contenidos tan lamentables. Los usuarios que publicaron dichos artículos tambien desaparecieron y crearon un usuario neutro «Referenta» que sería el encargado desde entonces de publicar basura en lugar de artículos trabajados y noticias de la actualidad tecnológica.
Hace unos días
Jerónimo Palacios decidió escribir por fin su versión de los hechos, aportando bastante información sobre lo que había pasado.
Sinceramente, no me ha sorprendido especialmente nada de lo que ha contado. Supuse que la única razón para que este proyecto que pintaba tan bien se fuera a la mierda era la falta de visión de los jefazos y los chanchullos del grupo empresarial al que pertenecía el chiringuito. Así ha sido.
Ahora un par de reflexiones. Desde Referenta, representada por Javier Bergaglio, se nos ha dicho que el proyecto era ruinoso y que sólo generaba pérdidas. Si esto fuera cierto ¿a que viene ese esfuerzo de publicar de cualquier manera en Referenta si no da absolutamente nada de dinero? Mi opinión es que simplemente quieren llevarse crudo el dinero y los productos que Intel y otras empresas les dan a cambio de quedar bien publicando cuatro notas de prensa y copiando un par de artículos de otros blogs.
Por otra parte, se nos comunicó por parte de Referenta la intención de pagarnos a todos las deudas pendientes e incluso se nos preguntó acerca de nuestra disponibilidad para continuar o no en el proyecto, todo de muy buen rollo. Este hecho contrasta enormemente con el bloqueo de nuestras cuentas de correo en el servidor de Referenta y la posterior eliminación de los alias de correo que dejan totalmente inservibles dichas cuentas e imposibilitan comunicarnos con Javier Bergaglio (el único de los gestores que se ha dignado a comunicarse con nosotros durante todo este tiempo).
Para terminar quiero decir simplemente que estoy contento de haber coincidido con la gente que participó en Referenta desde el comienzo. Es un grupo de personas con grandes ideas, con talento y unos cachondos mentales. Si a esto le juntamos todo lo que hemos aprendido durante el proceso de gestación y el desarrollo del fallido proyecto, podemos sacar todavía algo bueno de todo lo sucedido.
Una pena lo de referenta....por cierto, welcome back to the internets :)
Como diría un fan de Star Wars: «shit happens».
Pero bueno, también me ha renovado las ganas de escribir, que las tenía hibernadas.