Este proyecto tan original tiene el nombre tan cool que suele poner Google a sus productos: Open Edge. Cuando se levantó la liebre, en diversos medios no dudaron de calificarlo como un ataque a la neutralidad de la Red y desde otros se restó importancia. Google no ha tardado en dar explicaciones y dice que OpenEdge no va contra la susodicha, además de volver a dejar claor que defiende la neutralidad de la Red con fuerza.
No me gusta pensar mal y en el caso de Google siempre tengo un márgen de confianza respecto a sus políticas corporativas. En este caso sin embargo tengo que decir que se equivocan y mucho. Puede que su intención sea buena y no tenga propósitos ocultos. Quieren únicamente liberar del tráfico excesivo de sus servicios a las redes de las empresas que proveen de las infraestructuras de acceso para que no les duela tanto el tráfico que generan los servicios tan populares de Google.
En pocas palabras, se trata de integrar a los ISP´s en la red distribuida de caché que tiene Google en sus centros de datos de todo el mundo para responder a los millones de peticiones de usuarios que recibe. No parece haber nada malo en ello. Pero veamos un escenario en el que todas las grandes empresas (Microsoft, Google, Yahoo, AOL) pongan esa clase de servidores enchufados directamente a la red de acceso a los contenidos.






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